RIMI para pymes de Salta: el desafío de acceder a los beneficios para invertir

El Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) busca facilitar nuevas inversiones de las MiPyMEs mediante beneficios fiscales, pero el requisito de realizar una inversión mínima de US$150.000 puede convertirse en una barrera para las empresas más pequeñas de Salta.

El nuevo régimen fue creado para promover inversiones productivas, incorporar tecnología, mejorar la competitividad y fortalecer las cadenas de valor. También busca impulsar el empleo y las exportaciones.

El problema aparece al mirar la estructura empresarial de provincias como Salta. Según datos difundidos por el gobierno provincial, la provincia tiene más de 24.000 MiPyMEs y alrededor del 95,7% corresponde a microempresas. Para una parte importante de esas compañías, reunir una inversión mínima de US$150.000 puede resultar difícil.

RIMI: qué es y cuánto hay que invertir

El RIMI fue creado por la Ley 27.802 y reglamentado mediante el Decreto 242/2026.

El régimen está dirigido a micro, pequeñas y medianas empresas y contempla inversiones de entre US$150.000 y US$9 millones. Para acceder, las empresas deben cumplir las condiciones establecidas por la normativa y registrar sus proyectos mediante el Sistema de Gestión de Inversiones de ARCA.

Los principales beneficios son la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias y la devolución de créditos fiscales de IVA vinculados con determinados bienes y obras productivas.

El objetivo es que las empresas puedan recuperar más rápidamente parte del esfuerzo financiero realizado para ampliar su capacidad productiva.

El problema del piso de US$150.000

Una inversión de US$150.000 puede representar una compra importante de maquinaria, equipamiento o infraestructura para una pyme industrial o minera, pero también puede quedar fuera del alcance financiero de una microempresa.

En Salta, donde existe una gran cantidad de emprendimientos de pequeña escala, el requisito puede reducir el universo de compañías que efectivamente están en condiciones de utilizar el régimen.

La discusión no pasa entonces solamente por quién cumple formalmente con la categoría de MiPyME, sino por quién tiene capacidad financiera para realizar una inversión de ese tamaño.

La mayoría de las empresas salteñas son microempresas

Los datos difundidos sobre la estructura empresarial de Salta muestran la dimensión del desafío.

En Salta, existen más de 24.000 MiPyMEs en la provincia y el 95,7% corresponde a microempresas. (dato del Gobierno de Salta, 2023)

El RIMI fue diseñado para empresas que necesitan realizar inversiones productivas de una escala superior a las operaciones habituales de muchas microempresas. Por eso, el régimen puede ser útil para una parte de las MiPyMEs, pero no necesariamente alcanza a todo el universo empresarial.

Qué oportunidades abre el RIMI para la minería de Salta

El régimen también puede tener impacto sobre la cadena de proveedores de la minería.

Salta es uno de los principales polos mineros de Argentina, especialmente por el desarrollo del litio, y cuenta además con proyectos de oro, plata y otros minerales.

Para los proveedores locales, acceder a beneficios que faciliten la compra de maquinaria, equipamiento o infraestructura podría permitir ampliar capacidad y mejorar la productividad.

Una empresa que presta servicios de mantenimiento, transporte, ingeniería, construcción, metalmecánica o provisión de equipos para proyectos mineros puede necesitar inversiones importantes para acompañar el crecimiento de la actividad.

En esos casos, el RIMI puede convertirse en una herramienta para financiar parte de esa expansión mediante los beneficios fiscales previstos.

RIMI y proveedores mineros: una relación clave

El crecimiento de los grandes proyectos mineros no depende solamente de las compañías que operan los yacimientos.

Alrededor de cada proyecto existe una extensa red de proveedores.

Hay empresas dedicadas al transporte, movimiento de suelos, construcción, mantenimiento, seguridad, alimentación, alojamiento, logística, ingeniería y provisión de maquinaria.

Cuando una compañía minera aumenta su escala, sus proveedores también necesitan ampliar capacidad.

El RIMI apunta precisamente a facilitar inversiones productivas de las MiPyMEs y puede tener una función dentro de ese proceso. Sin embargo, el piso de US$150.000 deja planteado el interrogante sobre qué ocurre con las empresas que necesitan invertir menos.

Qué beneficios fiscales ofrece el RIMI

La normativa establece dos beneficios principales.

El primero es la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias, que permite computar la inversión bajo un esquema más rápido que el régimen general.

El segundo es la devolución de créditos fiscales de IVA asociados a determinadas inversiones productivas.

La reglamentación también establece que las inversiones deben realizarse dentro de un plazo de dos años y cumplir con las condiciones establecidas por el régimen.

Además, la inscripción y administración del régimen se realiza mediante el Sistema de Gestión de Inversiones implementado por ARCA.

El RIMI no reemplaza al RIGI

El RIMI y el RIGI tienen objetivos relacionados, pero están orientados a escalas de inversión diferentes.

El RIGI está diseñado para grandes inversiones, mientras que el RIMI busca alcanzar a empresas que realizan inversiones productivas de menor magnitud.

En el sector minero, esta diferencia resulta especialmente importante.

Un gran proyecto minero puede acceder a los instrumentos destinados a inversiones de gran escala, mientras que una pyme que forma parte de su cadena de proveedores puede encontrar en el RIMI una herramienta potencialmente más adecuada para ampliar su capacidad.

La posibilidad de conectar ambos niveles de inversión puede ser relevante para desarrollar proveedores locales.

La expansión minera de Salta genera oportunidades para empresas locales, pero aprovecharlas requiere capacidad productiva.

El debate sobre el piso de inversión

El principal interrogante que deja planteado el RIMI en Salta es si el mínimo de US$150.000 resulta accesible para la estructura real de las MiPyMEs de la provincia.

Esto no significa que todas queden automáticamente excluidas: la categoría empresarial y la capacidad de inversión son cuestiones diferentes. Pero sí permite identificar una posible brecha entre el universo formal de MiPyMEs y las compañías que pueden realizar una inversión suficiente para ingresar al régimen.