El yacimiento Cauchari-Olaroz en Jujuy amplió sus estimaciones de recursos y proyecta sumar producción. La empresa espera avales clave para avanzar con una nueva etapa.
El desarrollo del litio en el norte argentino suma un nuevo capítulo con la actualización de reservas en uno de los proyectos más grandes del país. El complejo Cauchari-Olaroz, ubicado en la provincia de Jujuy, presentó nuevas estimaciones que fortalecen la base de recursos y abren la puerta a una expansión productiva.
La compañía Lithium Argentina AG difundió un informe técnico con datos actualizados sobre las reservas y recursos de salmuera del proyecto. Ese relevamiento incorpora información de producción, perforaciones recientes y un modelo hidrogeológico que analiza el comportamiento de la cuenca donde se encuentra el yacimiento.
Los resultados del estudio refuerzan el potencial del proyecto para ampliar su escala de producción en los próximos años. Actualmente la operación trabaja sobre una primera etapa que alcanza una capacidad de 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente.
En paralelo, la empresa proyecta una segunda etapa que sumaría otras 45.000 toneladas anuales. Esa ampliación permitiría casi duplicar el volumen producido en el complejo minero.
La nueva estimación también modificó el cálculo global de los recursos disponibles. Según el informe, los recursos medidos e indicados aumentaron un 42 % respecto de la estimación realizada en 2019, un salto que se explica por nuevas perforaciones, mayor superficie analizada y una comprensión más precisa del sistema hidrogeológico.

Ese conocimiento más detallado del acuífero también impacta en la planificación de largo plazo. El reporte técnico estima reservas minerales de 1,4 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente, cifra que respalda la continuidad de la producción en el proyecto.
De acuerdo con las proyecciones actuales, la operación podría extender su vida útil durante varias décadas. El plan contempla un período operativo que podría prolongarse hasta 2060, utilizando los pozos de producción existentes.
El director ejecutivo de la empresa, Sam Pigott, destacó el desempeño que viene mostrando la primera fase del proyecto. “Dado que la Etapa 1 de Cauchari-Olaroz continúa teniendo un rendimiento excepcional, operando cerca de su capacidad máxima con costos inferiores a $6.000 por tonelada, estamos redoblando nuestro enfoque en nuestra próxima fase de crecimiento”, señaló.
El ejecutivo también destacó la escala global del recurso que administra la compañía en la región. “Contar con la base de recursos adecuada es el primer paso; de cara al futuro, nuestra prioridad es minimizar el riesgo de nuestra cartera de crecimiento mediante la obtención del RIGI, los permisos necesarios y la finalización del plan de desarrollo de la Etapa 2”, agregó.El avance de esa expansión depende todavía de una serie de decisiones administrativas y regulatorias. Entre ellas aparecen los permisos ambientales necesarios para aumentar la capacidad productiva del complejo.
Además, la compañía presentó en diciembre de 2025 la solicitud para acceder al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). La aprobación de ese esquema, prevista para el primer semestre de 2026, podría mejorar las condiciones fiscales y económicas del proyecto. Otro paso clave será la elaboración del estudio de alcance de la segunda etapa. Ese documento técnico, que integrará la estimación actualizada de recursos, se espera para mediados de 2026.ina presentó solicitudes para el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones y permisos ambientales para la expansión de la Etapa 2 en diciembre de 2025. La compañía espera publicar un plan de desarrollo actualizado de la Etapa 2 a mediados de 2026.
Con información de LU17
