La empresa de cobre de Rob McEwen está en conversaciones con el Grupo Rio Tinto y otros potenciales inversores ya que busca un financiamiento total de US$4.000 millones para construir una mina en Argentina.
McEwen Copper, la empresa propietaria del proyecto Los Azules en San Juan, negocia con Rio Tinto y otros potenciales inversores un paquete de financiamiento por U$S 4.000 millones para construir una de las minas de cobre más importantes de la Argentina. Michael Meding, director gerente de la compañía, confirmó que las conversaciones forman parte de distintos escenarios para completar el capital necesario y avanzar hacia una decisión final de inversión, con el objetivo de poner el yacimiento en producción hacia 2030.
El esquema financiero contempla varias fuentes. Una primera parte podría incluir alrededor de U$S 600 millones aportados por accionistas actuales, entre ellos Rio Tinto, que ya posee cerca del 17% de McEwen Copper a través de Nuton. Otros U$S 600 millones podrían provenir de un nuevo inversor de capital, como una comercializadora, un grupo industrial de Europa o Asia, o fondos especializados en minería.
A eso se sumaría una oferta pública inicial que Rob McEwen, presidente de McEwen Copper, evalúa realizar en el cuarto trimestre. La operación podría recaudar cerca de U$S 300 millones, aunque su concreción dependerá de las condiciones del mercado.
Los Azules es uno de los grandes proyectos de cobre sin desarrollar de la Argentina y forma parte del nuevo mapa minero que busca posicionar al país como proveedor relevante del metal en la próxima década.
alt="Los Azules" class="wp-image-12649" style="width:730px;height:auto"/>El proyecto está diseñado para producir un promedio de alrededor de 205.000 toneladas de cátodos de cobre por año durante sus primeros cinco años. Esa escala lo ubica entre los activos estratégicos para una industria global que busca sumar nueva oferta en un contexto de precios altos y mayor demanda por electrificación, redes eléctricas, inteligencia artificial y transición energética.
La carrera por desarrollar yacimientos en San Juan se aceleró por la tensión entre oferta y demanda global de cobre. Los precios cotizan cerca de máximos históricos y los grandes proyectos nuevos son cada vez más escasos, lo que aumenta el interés de mineras, automotrices, fondos e industriales por asegurar suministro de largo plazo.
Rio Tinto ya es un socio relevante dentro de McEwen Copper. Su participación ronda el 17%, a través de Nuton, una compañía vinculada con tecnologías para lixiviación de cobre.
Según Meding, los años de participación de Rio le dan una ventaja frente a otros potenciales inversores porque ya conoce el proyecto. Sin embargo, aclaró que las conversaciones no se limitan a esa compañía.
Incluso si Rio aportara la totalidad de los U$S 600 millones previstos en uno de los escenarios, seguiría siendo un accionista minoritario en una compañía valuada en más de U$S 2.000 millones.
La estructura accionaria tiene a McEwen Inc. como principal accionista, con 46%. Rob McEwen posee otro 13%, mientras que Stellantis, el fabricante automotor, mantiene una participación de 18%. La presencia de una automotriz refleja el interés industrial por asegurar acceso futuro a minerales críticos para la movilidad eléctrica.
El resto del financiamiento para llegar a los U$S 4.000 millones provendría de deuda. La empresa evalúa recursos de agencias de crédito a la exportación, prestamistas convencionales para proyectos y, eventualmente, préstamos mezzanine.
McEwen Copper firmó el año pasado un acuerdo con la Corporación Financiera Internacional, un dato relevante para estructurar financiamiento de largo plazo y dar señales a otros inversores.
La eventual salida a Bolsa también forma parte de la estrategia. Rob McEwen redujo la lista de posibles asesores para la oferta pública inicial y apunta a una operación que podría realizarse hacia el cuarto trimestre, siempre sujeta al contexto financiero.
El financiamiento será una condición decisiva para que el directorio avance hacia una decisión final de inversión. Meding señaló que la compañía espera comenzar algunas obras y adquisiciones preliminares antes de iniciar la construcción completa, incluida la reserva de espacios de fabricación para equipos.
Aunque el proyecto cuenta con un fuerte atractivo geológico y financiero, todavía debe completar etapas clave. Los Azules necesita avanzar con la ingeniería de detalle y obtener permisos pendientes antes de iniciar su construcción plena.
Además, la compañía deberá convencer a los inversores de que el marco de inversión mejorado bajo el gobierno de Javier Milei tendrá continuidad durante las varias décadas de vida útil de la mina.
Ese punto es central para los proyectos mineros de gran escala. Una mina de cobre requiere inversiones iniciales muy elevadas, largos plazos de recuperación y estabilidad regulatoria, fiscal y cambiaria durante décadas.
Para la Argentina, el avance de Los Azules podría formar parte de una nueva etapa exportadora. La minería de cobre aparece como una oportunidad para generar inversiones por decenas de miles de millones de dólares y crear una fuente adicional de divisas para una economía históricamente limitada por la falta de dólares.
Con información de Ambito / mineria.com.ar
