Hualilán dejó de procesar mineral en Casposo y quiere construir su propia planta

Hualilán, el proyecto de oro que Challenger Gold impulsa en Ullum, dejará de procesar su mineral en la planta de Casposo, en Calingasta, y avanza hacia la construcción de su propia infraestructura. La decisión fue comunicada por la empresa este miércoles y responde a una actualización ordenada de la estrategia minera, con el objetivo de preservar el activo y llevar el proyecto hacia una operación integrada y responsable, comunicaron desde la empresa.

La medida llega después de que, a mediados de junio, la empresa decidiera detener el transporte de camiones desde Ullum hasta la planta procesadora de Casposo, en Calingasta. En ese momento, Challenger explicó que se trataba de una pausa «temporal» por una «secuencia operativa y análisis técnico» y que la actividad se retomaría en el cuarto trimestre de 2026, mientras se acumulaba stock de mineral en Ullum. El transporte estaba a cargo de tres empresas que habían ganado el contrato para el traslado del mineral.

Ahora, con esta nueva decisión, la empresa informó que buscará reemplazar el modelo actual de tratamiento de terceros por un acuerdo de compra de mineral con Casposo. Esto implica que el mineral que se extraiga de Hualilán ya no será transportado para procesamiento, sino que eventualmente podría ser vendido a Casposo o procesado en la futura planta propia.

Desde la compañía destacaron que el inicio de esta nueva etapa no reduce el compromiso con Hualilán, sino que se trata de una optimización operativa del proyecto a largo plazo. Para evitar una interrupción abrupta, la empresa seguirá adelante con una transición ordenada y planificada durante cuatro meses para completar las actividades en marcha, almacenar mineral y evaluar alternativas comerciales.

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En forma paralela, Hualilán continúa trabajando en un cronograma de estudios de ingeniería, actualización de permisos y preparación de infraestructura para una futura operación con procesamiento in situ. La empresa también inició una campaña de exploración de aproximadamente 35.000 metros de perforación, cuyos resultados se incorporarán a los modelos geológicos, de recursos y de reservas.

El objetivo actual de la planificación es avanzar hacia la construcción de la propia planta entre fines de 2027 y primeros meses de 2028, para llegar a retomar la producción a principios de 2029. Challenger precisó que las fechas definitivas solo se comunicarán una vez que tengan el nivel de certeza requerido, lo que incluye la obtención de permisos, financiación, la actualización de prefactibilidad y las aprobaciones correspondientes, entre ellas el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).

La empresa destacó que el proyecto sigue siendo estratégico con potencial a largo plazo y que esta transición no significa abandonarlo, sino adaptarlo a la información técnica actualizada para construir un escenario sostenible en conjunto con las autoridades y la comunidad.

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